lunes 29 de junio de 2009


Hacía tiempo que me venía apeteciendo escribir un relato de corte erótico, por falta de tiempo y tal vez por un poco de pudor, me había faltado el empuje necesario para hacerlo. Pero hoy me siento inspirada y dentro de los códigos del respeto, quisiera dejar en este blog esta prueba de escritura.
No voy a incidir demasiado en los dos rombos, ya que a día de hoy conozco adolescentes que me "echan la pata" en picardía y experiencias, pero sí que dejo este aviso previo para aquellos que por sensibilidad ó susceptibilidad crean conveniente no adentrarse en este relato.


Aquel verano era especialmente caluroso, en las primeras horas de la tarde el aire se hacía pesado, denso casi irrespirable.
Su cuerpo entraba en una especie de suspensión lenta de latidos acompasados, semidesnudo y húmedo recostado en una silla, iba evitando el roce de casi todo y la pegajosa sensación.
Tomó el abanico intentando encontrar una brizna de aire fresco.
Una fina camisola de algodón blanco semitransparente abierta casi hasta la cintura y ribeteada con un fino encaje cubría su cuerpo dejando desnudas sus piernas, sus pechos libres mostraban sus túrgidos pezones luchando por librarse de fino algodón.
En su mente sólo se dibujaba él, sus ojos oscuros, su pelo negro, su ancha espalda. Aquella noche iban a encontrarse y su mente comenzó a viajar hacia aquellos sueños que sabía se tornarían reales, mientras su mano acariciaba suavemente la piel de su torso, jugando los dedos con un pezón, bajando suavemente hasta su entrepierna.
Su cuerpo emanaba un calor magnético.
Al llegar a la hora acordada le vio, esperándola, tomando su Ron con cola, dulce y frío, en el lugar de siempre, el primer impulso fue romántico con un suspiro que se le escapó sólo para ella, el pulso se le aceleraba, su profunda voz y su sonrisa la dejaban casi sin respiración mientras contoneaba con premeditación sus caderas con la ceñida falda de tubo, se acercó a él de frente colocando muy cerca su amplio escote, sabía que a él le encantaba aquella camiseta de ribetes de encaje y dejó que mirara a través de su canalillo, mientras susurraba en su oído que le diera un sorbo, él sonriente le ofreció la copa, ella tomó el elixir y sus labios chocaron contra los de él vertiendo el néctar fresco en su boca, mientras él la tomo con fuerza del cuello acercándola como para que no se fuera nunca.
Aquel beso la había hecho sentir una palpitación entre sus piernas, pero prefería retrasar el momento.
Le encantaba mirarlo, oírlo, olerlo escucharlo a corta distancia y sentir que le pertenecía. Sentía el calor que él emitía y todo le excitaba, sabía que ambos compartían el gusto por todo lo morboso. Así que aquel día le había guardado una pequeña sorpresa.
Mientras él le contaba sobre el trabajo y sus proyectos, ella le sonreía Monalisa, y él extrañado y atraído por lo que ocultaba aquel misterio le preguntó qué significaba...
Ella le susurró unas palabras a oído, al oírlas él sintió como de repente como su miembro poderoso estaba a punto de estallarle el pantalón, su respiración se hizo profunda, tomó casi de un trago lo que quedaba del ron...
-Quiero comprobarlo-. Dijo.
Estaban rodeados de gente, en aquella terraza de verano, el camarero se acercaba a tomar nota, y él nunca había sentido tal impaciencia en toda su vida.
Ella se limitaba a sonreír, al llegar el camarero él tocaba con su mano su pierna, y ella pidió dos rones.
Él acercó su silla, y la mano en un disimulado afán fue subiendo por el muslo de ella para comprobar que en efecto, no llevaba ropa interior.
Dejó un billete sobre la mesa sin esperar al camarero, la cogió fuerte de la muñeca y la llevó al coche, sin poder evitar parar en los portales, arremetiendola con fuerza, quería devorarla, mirarla, y tocarla. Y ella quería ser suya.
Pero había demasiada gente, calmando brevemene el deseo contenido llegaron al coche casi sin poder aguantarse, pero ella le pidió que fueran a casa.
Había pocos vecinos en aquella época del año, casi todos estaban de vacaciones en la costa, al llegar al ascensor él le levantó la falda, la puso contra la pared mientras que la escrutaba con sus dedos y la besaba desde atrás como robándole los labios. Ella noto su mano tocándole el sexo y luego su pene entrando en ella desde atrás, en suaves pero contundentes embestidas que acompasadas con sus gemidos de placer hacían que él se excitara más aún.
La puerta del ascensor se abrió justo frente al piso pero siguieron amándose hasta quedar exaustos al unísono.
Conscientes de su inconsciencia, ella se bajó la falda, y de la mano lo llevó dentro de casa, directos al baño, le encantaba extenderle el jabón por todo el cuerpo curioseándolo, sintiendo la tersura de su piel, mientras ambos enredados en el agua se preparaban de nuevo para lo que vendría después, él relajado se dejaba acariciar mientras su mano jugaba suave con uno de los pechos de ella.
La noche no había hecho más que comenzar en su imaginación, pero le había bastado para con sus dedos, en aquella calurosa tarde, llegar a esa compulsión agotadora y caliente que detonaba el placer mientras se sumergía en el recuerdo de la virilidad que él desprendía, cómo le gustaba tomar el mando ya ella cómo le gustaba acatarlo y obsequiarle tanto ó mas placer que él le regalaba, ser suya, devorarlo y ser conducida justo donde ella quería estar... Con él.


6 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

La incitación a lo prohibido, la sugerencia, la provocación desembocan siempre en la pasión, el desenfreno, el deseo y la sin razón, justo cuando nos hacemos más instintivos, menos racionales, y ese giro final, digno de una pantera, que consigue, llevarlo a donde ella desea.

¿ Qué tendrá el ascensor ? ¿ y la erótica de un cuarto de baño ?

Las fotos de la panterita te quedaron de vicio..y los textos, ácidos, burlescos... panteros

Un buen relato para iniciar el verano.

Un beso prolongado, por la ausencia.

Octavio dijo...

Qué bueno, querida Pantera. Me acordaré de esta forma de narrar en mis vacaciones, que ahora comienzan. Un beso muy fuerte.

Luz de Gas RadioBlog dijo...

Que sensual te has puesto, me gusta como lo has contado.

No quiero entrar en detalles que me pierdo.

Besos guapísima

Tot dijo...

Pantera cuanto tiempo!! a punto he estado de requerir tus sabios consejos para salir de atroces laberintos!! pero todo bien!

Gracias por este regalo... y por recordarnos que es este mes, el momento, para llevar a cabo nuestros particulares relatos eróticos...

Una vez más, gracias por tu generosidad...

Pantera Rosa con Nube dijo...

Gracias, a todos y disculpad la tardanza en contestar, todo tiene su razón de ser... No sabía muy bien si este tipo de relato iba a agradar, a mí me gustó la experienca de escribirlo... Un beso enorme.

Anónimo dijo...

y a mi me gusto imaginármelo...