
En la Calle de las Emociones y de los Sentimientos hay un pequeño banco, Banco Rosa con Nube, su lema es "Más vale honra sin banco, que banco sin honra", cuenta con pocos clientes ya que no abusa de imagen ni de falsas estrategias de marketing, pero éstos clientes se hallan a gusto, cuidados y en sí permiten una posición holgada y respetable a este pequeño establecimiento.
De repente entra un apuesto caballero, que expone su a priori interés en conseguir un crédito, no olvidemos que éste es un banco muy especial.
De repente entra un apuesto caballero, que expone su a priori interés en conseguir un crédito, no olvidemos que éste es un banco muy especial.
Por supuesto el banco, antes que nada, confirma la liquidez y honorabilidad de dicho cliente, lo que le lleva cierto periodo de tiempo de espera, "incómodo", para que se de una base de confianza, que se da por sentado será mutua y conseguir una comunicación clara y plena entre ambos interlocutores para común satisfacción por ambas partes.
El pequeño banco concede al cliente el crédito completo, más con unas condiciones especiales y es que desde el primer mes el interesado habrá de abonar una cuota de devolución más una serie de intereses bastante razonables en relación al mercado actual, pero que con el paso del tiempo, el banco se compromete a que sólo fluctuarán en pequeña medida, sin demasiadas variaciones del pactado inicialmente, ya que desde el principio las condiciones se exponen con claridad, sin sorpresas de cara un futuro incierto.
El pequeño banco concede al cliente el crédito completo, más con unas condiciones especiales y es que desde el primer mes el interesado habrá de abonar una cuota de devolución más una serie de intereses bastante razonables en relación al mercado actual, pero que con el paso del tiempo, el banco se compromete a que sólo fluctuarán en pequeña medida, sin demasiadas variaciones del pactado inicialmente, ya que desde el principio las condiciones se exponen con claridad, sin sorpresas de cara un futuro incierto.
Además con el tiempo y a medida que el interesado vaya aportando dichos intereses, un alto porcentaje de ellos serán invertidos por la entidad en una serie de inversiones personales de todo tipo muy seguras, cuyos beneficios irán a reembolsarse al 50% entre ambas partes.
Con lo cual el cliente no sólo no sufrirá un incremento brusco en sus pagos, sino que además irá recibiendo beneficios, que pueden incluso compensar la deuda.
El cliente sale bastante encantado con las condiciones expuestas, mas en la acera de enfrente tenemos otra entidad, cargada de ornamentos decorativos pero de dudosa solvencia. Pero éso es algo que no se ve a simple vista, hay que esforzarse un poco y mirar más allá.
El interesado llega allí, exponiendo su interés por conseguir un crédito, lo primero es que una voluptuosa dama de escasa conversación, y de inteligencia limitada le lleva a tomar cubatas al bar de al lado y no se habla para nada de condiciones. Es más no se habla de nada en concreto.
El crédito le es dado al cliente ipsofacto y sólo se le requiere una pequeña firma en un papel que no termina de leer en el que sólo se requiere su apertura de cuenta en exclusiva en dicha entidad, por el momento y en mucho tiempo no se hablará del cobro de mensualidades ni intereses.
Debido a diversas morosidades al dar créditos con demasiada facilidad, dicho banco carece de solvencia real, aunque sí que mantiene una imagen aparente en su lujo externo.
El cliente prefiere no pensar en futuro, sólo le interesa el presente y el hecho de que no va a tener que pagar intereses, ofuscado por las curvas de la directora comercial que le habla de sus pechos, deja su prudencia junto a los hielos que culminan su bebida alcohólica, firmando el documento en una falsa otorgada confianza.
Al día siguiente se le ingresa un pequeño porcentaje del crédito previsto, que disfruta alegre durante cierto tiempo al no tener que pagar los ominosos intereses, poco a poco y en las mismas condiciones se gestionan nuevos compromisos con la nueva entidad, nuevos paquetes a priori chollo, sin que el cliente haya de aportar en principio prácticamente nada.
De repente un inesperado día, llega una carta del ostentoso banco, en el que una cantidad desmesurada de intereses no pactados llegan de golpe, como una obligación impuesta y de la que es imposible escapar, comprometido por aquellas dudosas firmas, el tiempo y todo lo invertido ha dado la oportunidad a la capciosa entidad de acaparar todos los activos del cliente y ha sido atrapado en poco tiempo, y no es que no haya ganado con sus operaciones, sino que ha perdido debiendo aportar unos efectivos que hacen aguas todo su patrimonio.
Justo cuando éso ha ocurrido es cuando vuelve a acordarse de la pequeña oficina que desde el principio le ofreció un buen trato con el crédito, que estaba concedido y aunque teniendo que aportar desde el principio un débito,con el que con el tiempo hubiera ganado mucho, era poquísimo en comparación con lo que debe ahora.
Al día siguiente se le ingresa un pequeño porcentaje del crédito previsto, que disfruta alegre durante cierto tiempo al no tener que pagar los ominosos intereses, poco a poco y en las mismas condiciones se gestionan nuevos compromisos con la nueva entidad, nuevos paquetes a priori chollo, sin que el cliente haya de aportar en principio prácticamente nada.
De repente un inesperado día, llega una carta del ostentoso banco, en el que una cantidad desmesurada de intereses no pactados llegan de golpe, como una obligación impuesta y de la que es imposible escapar, comprometido por aquellas dudosas firmas, el tiempo y todo lo invertido ha dado la oportunidad a la capciosa entidad de acaparar todos los activos del cliente y ha sido atrapado en poco tiempo, y no es que no haya ganado con sus operaciones, sino que ha perdido debiendo aportar unos efectivos que hacen aguas todo su patrimonio.
Justo cuando éso ha ocurrido es cuando vuelve a acordarse de la pequeña oficina que desde el principio le ofreció un buen trato con el crédito, que estaba concedido y aunque teniendo que aportar desde el principio un débito,con el que con el tiempo hubiera ganado mucho, era poquísimo en comparación con lo que debe ahora.
Ya sin nada que ofrecer, vuelve a la primera entidad a pedir un crédito para pagar a la segunda, pero el cliente ha perdido sus réditos y solvencia, junto a la pérdida de confianza. Es un banco muy selecto, investigará de nuevo al cliente, pero con mucha probabilidad ó no le otorgará el crédito ó las condiciones serán mucho más duras.
Contado así todos podemos pensar lo mismo, que hay que ser muy tonto para caer en una trampa financiera así. Y por eso no termino de comprender cómo amigos míos cultivadísimos en carreras de estudios maratonianos, exitosos en sus trabajos, de fino humor e inteligencia puntiaguda, que jamás caerían en una trampa así a la hora de pedir un crédito bancario, están atrapados en relaciones a día hoy, tan lejos que se veía el futuro, y que les hacen infelices.
En las que por no tener que esforzarse en unos inicios que en sí no lo eran, por la falsa sensación de no tener que comprometerse ó implicarse, y palabras textuales: -"Estoy con ella porque no me da problemas ni me pide nada".- Hoy en día están "hipotecadísimos" a nive personal, hasta las cejas y sin saber cómo escapar, dando más de lo que tienen y absolutamente atrapados por alguien que ni siquiera les gusta. ¿Cómo se puede ser tan inteligente para unas cosas y tan tonto para otras? ¿Cómo se puede caer en una trampa tan evidente sólo porque no hablamos de dinero, sino de algo más importante: La propia vida y con quien la compartes?
Y es que a veces vivimos sin plantearnos lo que puede llegar pasado mañana, buscando lo cómodo, lo fácil, lo que se da por hecho, lo que no pide, no da problemas y accede a cualquier condición egoista, y con el tiempo puede traernos las peores complicaciones, lo barato tarde ó temprano termina saliendo caro a todos los niveles, ya que NADA ES GRATIS, y quien hoy es capaz de otearlo y construir su mundo con inteligencia labra su futuro, que está ya aquí, con éxito.
Y es que a veces vivimos sin plantearnos lo que puede llegar pasado mañana, buscando lo cómodo, lo fácil, lo que se da por hecho, lo que no pide, no da problemas y accede a cualquier condición egoista, y con el tiempo puede traernos las peores complicaciones, lo barato tarde ó temprano termina saliendo caro a todos los niveles, ya que NADA ES GRATIS, y quien hoy es capaz de otearlo y construir su mundo con inteligencia labra su futuro, que está ya aquí, con éxito.
2 comentarios:
Ay Pantera, si tuviéramos una bolita de cristal para ojear el futuro. La mayor parte de la gente no conoce el sentimiento del amor y se confunden al dar el paso. Cuando se dan cuenta del error cuesta demasiado descoser el bordado, y es que no es fácil darse cuenta a tiempo.
Besazos.
Qué sabia eres María... Creo que tienes toda la razón. Un besazo.
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