sábado 18 de julio de 2009

Un juego...


Las Musas se han olvidado de mí, y en una especie de estado de ensoñación al ritmo de canciones de Serrat, me enfrento al papel en blanco, y comienzo a escribir historias que a la mitad sólo merecen un borrado indeleble, por ello y porque aún siendo verano me parece una falta de cortesía y de mérito abandonar sin al menos intentarlo, hoy me voy a permitir no ser en absoluto original.

Os voy a proponer un juego, al que me gustaba jugar en aquellos felices años de la Universidad en que alternaba los estudios de Historia con los de Ciencias del Bar, y justo ahí cuando te escapabas del abominable hombre de las Nueve ó de aquel profesor que era la imagen viviente de la momia de Ramsés II y que se movía y hablaba como si realmente llevara muerto 3000 años, con peinado Anasagasti.
Como Juanma, que era responsable nos pasaba luego los apuntes en perfecta caligrafía de máquina de escribir, los listos de turno aprovechábamos para jugar a las cartas en el bar, comer bocatas de tortilla con pimientos maravillosos, que no nos engordaban, y tener largas y profundas conversaciones y polémicas sobre cualquier tema que pudiera surgir.

A día de hoy creo que aprendí mas de la Vida en esas horas de escape que en tantas horas de clase que pasaron sin pena ni gloria

En uno de esos momentos surgió este pequeño test psicológico al que si os apetece os voy a inducir, siempre con vuestro permiso.

A los estudiantes que éramos nos sirvió para conocernos un poquito mejor entre nosotros, pero también sirve para conocerte un poco más a ti mism@:

Necesito que por un instante tu mente se quede por completo en blanco, incluso si tienes alguna música nada estridente que te induzca a cierto estado de relajación, mejor que mejor.

De entrada respira profundamente, de forma que acompasada y suave, como si en cada respiración tomaras un soplo de luz y de vida, visualízalo y en cada exhalación expulsaras los malos rollos del día, las inquietudes e incluso obsesiones que te ronden, buscamos el momento de conexión contigo mism@. Date tu tiempo, sin prisas... Bien...

Imagina que miras hacia el suelo mientras vas caminando... Levantas la vista y ves un camino, es momento de que visualices ese camino, cómo es y cual es el paisaje que ves? Apúntatelo a grandes rasgos...

Sigues caminando por ese camino, entras en un bosque, háblame de tus sensaciones, de todo lo que se halla en ese bosque, desde la luz, la densidad del follaje (Jeje, expresión dada a sonrisa

;-)), los animales, todo lo que experimentes y veas ahí...

En este peculiar camino tuyo que continuas, encuentras una llave ¿Cómo es? ¿Y qué crees que vas a abrir con ella? ¿Te la quedas? ¿La dejas ahí?

Continuas andando y llegas a una casa, descríbela en todos sus detalles y si entras dime cómo es por dentro. Con todo lo que veas en tu imaginación.

Aún no hemos concluido el viaje, porque te encuentras con ... ¿Es un lago, un río, un mar? Qué es, cómo es el agua y qué haces...

Llegas al final del camino y hallas un muro ¿Cómo es ese muro y qué haces para pasar al otro lado? Aunque no ves lo que hay detrás, qué piensas que crees que vas a encontrar.

Bueno dejo aquí la propuesta para que si os apetece os la toméis con tiempo, y en la próxima entrada os daré las soluciones a este sencillo paseo por vuestra mente...


5 comentarios:

Luz de Gas RadioBlog dijo...

Que de recuerdos me has traido con el juego, recuerdo haberlo hecho, ahora permíteme que no lo haga pues después me como mucho la cabeza con estas cosas, un montón, te lo digo de veras.

He estado unos días, pocos, de vacaciones y espero que tu también las disfrutes cuando te toque.

BEsos preciosa, te echaba de menos

Yuri Zhivago dijo...

Me da miedo seguir tus instrucciones pues suele ocurrir que cuando me interno en bosques,estos, son tan profundos que me cuesta mucho salir de ellos sin guia.

Noelplebeyo dijo...

El camino apenas serpenteaba y se confundia con una hilera de pinos tan torcidos como el camino. La luz era intensa, doblegaba la vista de los fotofóbicos y a veces se confundía con la arena, amarilla, que en parte ocultaba el camino. Pocas eran las plantas que allí se encontraban, apenas unos matojos que entre las piedras sobresalían levemente.

Dejaba de serpentear el camino para encontrarse una casita con jardín. Allí los pinos, gruesos y rectos, daban una sombra ideal al porche de la casa. La casa se mimetizaba con el paisaje, maderas y ventanas abiertas que permitían que la luz y el aire entraran sin interrupción alguna. Un salón era la casa, una cocina con lo básico, un baño coqueto y dos dormitorios se enroscaban al salón, donde se hacía la vida. Pocas cosas pero fundamentales: un sofá, una mesa redonda y unas pocas sillas. La estantería con fotos y libros y un pequeño equipo de musica y unos cds a su alrededor.

Al final de la finca, una inmensa mancha azul enmarcaba 3 o 4 barcos perdidos en su inmensidad, y tras una hondonada se veía una playa amarilla con manchitas que se movían y movían.

Avancé hacia el mar decidido y el muro de piedras fue franqueado facilmente - al fin y al cabo todos los que iba a esa playa entraban por el mismo sitio - para encontrar entre tanta marabunta a alguien vestida de rosa...era facil no ???

Mira que poner un juego en estos rigores del verano y recien llegado...

Besos

Tot dijo...

Lo he hecho (y lo hago) tantas veces que estoy sesgada... conozco sobremanera el simbolismo de cada elemento!!

No puedo hacerlo por eso Pantera, pero quiero jugar a algo!

Besos

Noelplebeyo dijo...

Ah si !!!


Hay simbolismo en un retrato y soy el único que lo expongo...

madre...menos mal que hay confianza